Dentro de unos meses. . . demasiado cerca para enfrentar una distinta realidad, demasiado rápido para estar preparados. Y es que ante la actual situación política a la que nos vemos enfrentados, muchos de nosotros no estamos conformes, porque en esta segunda vuelta que se llevará a cabo el 5 de Junio, no está reflejada la voluntad de muchos de nosotros, porque es claro que ninguno de estos dos candidatos es una opción para nosotros, sino es lo que estamos obligados a elegir.
Tenemos por un lado el regreso de una mala experiencia fujimorista, lo que en el pasado gobierno fujimontesinista, para muchos significó corrupción y violación de los derechos humanos. Y por otro lado tenemos el posible ingreso de un gobierno dictatorial y estatista.
Para muchos de nosotros, cualquiera de estos dos candidatos es la peor opción.
Mientras tanto, las consecuencias no esperan, y en el transcurso, nuestro país ha sufrido trágicamente en la bolsa de valores la mayor caída que ha tenido en los últimos 29 meses; -5.16%, y nuestro riesgo país aumentó en los últimos días al llegar a 2.26 puntos porcentuales.
Habiendo ya, empresas de capital extranjero que han anunciado a sus trabajadores su retiro del país ante un posible gobierno estatista.
Y yo me pregunto, si el estado peruano no puede dar empleo a nuestro 6.7% de desempleados, ¿Cómo podrá dar empleo a los futuros desempleados de capitales extranjeros?
Y es que el modelo económico de una política dictatorial y estatista, no es precisamente el más atractivo para el inversionista extranjero.
Pero, ¿Cómo se le pide a aquellos que sufrieron bajo la corrupción fujimorista que vote por esa opción?. No se puede pretender que olviden lo vivido, los familiares de los asesinados por el gobierno fujimorista.
Me queda claro entonces que ninguno de estos dos es defendible.
Finalmente nuestra realidad nos golpeó fuerte, y aquí estamos, arrastrados por el deseo de un pueblo que pide acciones, y por aquellos que aun creen fervientemente y apuestan sin dudar a que su elección por estos candidatos les traerá mejoras económicas y un progreso social.
Sea cual fuera nuestra elección, es necesario meditar, pensar bien y no dejarnos influenciar por pasiones ajenas, informarnos bien, sacar nuestras propias conclusiones y decidir individualmente será nuestro mejor actuar.
Por mi parte, no puedo evitar sentirme identificada con los que sienten temor ante estas dos opciones. Tengo miedo al inevitable próximo gobierno, no quiero que llegue aquel 4 de Junio cuando tenga que elegir lo inelegible, no quiero que llegue aquel 28 de Julio en el que nuestro país se verá gobernado por lo indeseable.
Pero esperemos lo mejor, confiemos en que estas alteraciones en nuestros indicadores económicos sean fugaces ante una corta incertidumbre política. Esperemos que nuestro próximo gobernante nos dé estabilidad económica y permanezca nuestra estimada y más apreciada que nunca, querida democracia.
